sábado, 1 de marzo de 2014

MÁS CONTRADICCIONES MÁS

La crisis en la superestructura es tal que ya muestra a las claras rasgos de desesperación desde las diversas fracciones del poder. Pedidos de auxilio, propuestas urgentes, acuerdos improbables, miedo al desbarajuste etc… Ello se avizora nítidamente con relación a toda la economía de precios en general y a la cuestión salarial en particular. El fantasma de la lucha salarial deambula por los antros de negocios del la oligarquía que ve como el aliento caliente de la lucha por salarios dignos percute en sus entrañas y preanuncia mas tormenta que la prevista apoyada en paros, medidas de fuerza, demandas por aumentos que ya se están realizando. Queriendo anticiparse a esta situación el comienzan a darse cifras inflacionarias, a deslizarse comentarios de épocas pasadas, queriendo argumentar con ello que una suba de salarios que la clase obrera demanda no puede superar el 18% en varias cuotas, aunque reconozcan que la inflación y la devaluación planchan el salario y este se deshaga en un santiamén. ¿Como vamos a permitir que los obreros reclamen un 40% de aumento o más? La producción automotriz creció en un 26% o más en el 2013 con las ganancias de allí no podemos jugar y menos cederla a los obreros en forma de aumentos salariales ¡¡Debemos establecer una pauta, un acuerdo que modere la suba, que tenga carácter general para todos los salarios¡¡ plantean los monopolios, los gremios y el gobierno, desaforados y prestos a intentar algo que no están en condiciones de concretar, ni sostener dada su crisis, ¿será algo al mismo estilo del acuerdo de precios que brilla por su ausencia?. Por supuesto que el mismo argumento histórico utilizado como muletilla desde sus orígenes es el que esgrimen en el fondo de todo sus planteos pero, con otra vuelta de tuerca, La inflación existe y la devaluación es real a pesar de los salarios pero, más aumentos salariales genera más inflación plantean. Sobre la base de la devaluación y la inflación plantear mínimos aumentos salariales después de reconocer, ¡¡¡la seria crisis política y la aguda situación económica!!! Por la propia disputa de intereses de sus diferentes fracciones es propio de su caos y a la vez de su parasitismo. Desnuda que esta cuestión tampoco están condiciones de resolverla que son impotentes de revertir un proceso de lucha de clases que los arrincona en el confín de sus viejas maniobras. Los acuerdos salariales paritarios que han sido utilizados como referencia para homologar los demás aumentos quedaron rotos por la lucha de miles de obreros y como cereza del postre por el cimbronazo salarial de la policía. Frente a ello no esgrimen más que maniobras, falacias y contradicciones, gritos de socorro a un gobierno que ya no centraliza, al ellos han puesto y que hoy critican por incompetente, incapaz y débil frente al torrente de luchas que se avizoran. Desesperados por sacar plata de donde sea pretenden unificarse en donde las papas arden, no para impedir que la clase obrera luche sino para que su lucha no debilite más y más su dominación política. Las soluciones que el poder plantea ya no resuelven ninguna cuestión son solo semblanzas de otras épocas, son popas de jabón. La lucha revolucionaria de la clase obrera, del proletariado industrial, del pueblo en su conjunto comienza a ser el centro de en donde gira la iniciativa de cambios revolucionarios que este sistema opresivo y explotador no puede ofrecer. La unidad política revolucionaria de los obreros no puede esperar. Es un hecho histórico que la expectativa en este sistema ya no sea el centro de atención, es un hecho histórico que el cambio de poder y la construcción de una sociedad socialista comiencen a ser el nuevo rumbo de la expectativa de los trabajadores y el pueblo.

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